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miércoles, 18 de junio de 2014

De neumático a puf

Hace tiempo que vi en internet cómo se podía transformar un neumático en un puf. Como necesitaba un puf y no quería gastarme mucho dinero, pensé que podría ser una transformación-reciclaje interesante. Así que le dije a mi chico que pidiera un neumático en un taller. Tenía unas patas en casa que formaron parte de un viejo sillón. También tenía una tabla de DM de 1 cm, algo de espuma de relleno, un poco de guata para acolchar y una tela de Ikea muy alegre, así que sólo tuve que comprar pintura y algunas tuercas y arandelas. Y este es el resultado.




Hay muchas otras ideas en la red para reutilizar viejos neumáticos. Aquí les dejo dos que me encantan.

Un puf recubierto con cuerda:

Una maceta grande y muy colorida:

Puedes ver todo el proceso en http://aprender-observando.blogspot.com.es/2012/04/gran-maceta-hecha-con-neumatico-de.html

martes, 25 de marzo de 2014

El piso prometido

Esto de tener un blog es un fastidio a veces. Hoy es una de esas veces. Sabía que había pasado mucho tiempo desde que compré dos muebles de segunda mano que estaban destinados a un piso al que voy algunos fines de semana. Pero acabo de ser consciente (gracias o por culpa del blog) de que eso fue en ¡diciembre del 2012! ¿Qué ha pasado en todos estos meses? Prefiero no pensarlo, así que, siguiendo lo que aparece en el blog intentaré reconstruirlo.
Como las retrospectivas pueden llegar a aburrir mucho: lo resumiré en una serie de números: 1. Compré dos muebles: uno horrible y otro precioso aquí. 2) Puse fotos del horrible y de cómo iba cambiando con la intervención: aquí y aquí. Del precioso nunca puse fotos, pero podré mostrar como era porque sigue igual que cuando lo compré (no le he hecho nada todavía). 3) El piso donde iban a colocarse sufrió algunos percances, roturas de cañerías, humedades provocadas por el baño de un vecinos, cocina nueva, pereza de los dueños, ... en fin, una larga lista de calamidades de las que creo que ya se ha recuperado. Antes era así, luego pasó una mala época (aquí) y ahora ya está casi terminado. El ave fénix está renaciendo. Así que hoy mostraré las fotos que tanto he prometido. 












Este es el mueble del que no había puesto fotos. Es un aparador de los años 60 (creo) de madera de teka. En la izquierda tiene una puerta que se abre hacia abajo y dentro hay un estante a modo de mueble bar. Me gustaría lijarlo y barnizarlo, pero con esa veta tan bonita no voy a cambiarle el color. Lo mejor fue el precio al que lo compré: 15 euros. 



Este espejo venía con el taquillón que está en la cocina. No es de madera, sino de resina, pero estaba en muy buenas condiciones. 
Todavía queda mucho trabajo. El dormitorio y el cuarto de estudio tienen que mejorar y las plantas tienen que volver a aparecer en la terraza. Tardará mucho, pero, lo importante no es el tiempo que pasa, sino como disfrutamos el proceso. 

miércoles, 15 de mayo de 2013

Te presento a la bella

Sí, por fin creo que puedo decir que lo terminé. Con un poco de ayuda de mi chico a la hora de adaptar las nuevas bisagras, pero, finalmente, ya lo puedo mostrar.


Este era el taquillón espantoso al que de forma despreciativa llame 'bestia' en varias entradas. 






Pero yo le vi posibilidades. Y ahora esta es 'la bella' en la que se ha transformado. 








Como ya dije en otra entrada, sé que los colores que he elegido son bastante arriesgados, pero creo que ha quedado bien. Tiene un aire vintage que me gusta. El azulejo que puse en la parte superior ayuda mucho a esto. Para el resto de la superficie no encontré teselas que me gustaran, así que compré azulejos baratos en tres colores, los rompí y los fui pegando. Los huecos los rellené con el material que se usa para las juntas de las baldosas.
No le he sacado fotos del interior porque no sé si lo modificaré. En principio cambié el estante que tenía y pinté el nuevo en el mismo color azul del resto, también hice lo mismo con la base, pero el fondo y los laterales, así como el interior de los cajones los dejé en el color oscuro de la madera original. Creo que, finalmente, los pintaré de azul. Pero tenía tantas ganas de enseñarlo que no pude esperar a hacerlo.
Todavía no está colocado en su lugar de destino, en la cocina. Es un sitio muy estrecho, pero se confundirá bastante con la pared que tiene un tono parecido al azul. También pinté en el mismo color un estante que una compañera de trabajo iba a tirar. 
Cuando esté en la cocina prometo nuevas fotos.

viernes, 7 de diciembre de 2012

Las flores de los viernes y el regreso de la bestia

Estas flores vienen del pueblo de mi madre. Concretamente, de las plantas de su patio. La última flor de hortensia y una amarilys que, aunque no tenía un aspecto muy bueno cuando llegó a casa, me sorprendió por su color.



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Y ahora, por petición popular y en contra de mi voluntad, les mostraré a 'la bestia'. Sí, ese mueble de segunda mano que me compré y del que hablé y describí en la entrada anterior (aquí).



Está desmontado. En la parte superior le falta un trozo de mármol que voy a sustituir por pequeñas teselas que combinen con los colores de la cocina. La parte inferior, ese faldón sobre el que se apoya, ya no lo tiene. Ayer empecé con la restauración y estaba tan destrozado que tuvimos que quitarlo. Lo sustituiré por unas patas.

La balda de aglomerado la sustituiré por una de DM (estoy sumando y me parece que no fue un chollo). Uhmm! Menos mal que en casa tengo restos de madera, pinturas y hasta unas bisagras nuevas.


Y esta es la parte más impactante. Los tiradores se rompieron en cuanto tiré un poco fuerte de ellos. El metal o sucedáneo no debía ser muy bueno porque mis biceps no están especialmente desarrollados. Pero la joya de la corona es esa pieza de metal que enmarca algo que parece de porcelana en la que se representa una escena bucólica de una pareja en el campo. La porcelana es una chapa metálica debajo de la cual hay ¡un trozo de goma espuma!



En las dos gavetas, la historia se repite. Pero aquí el tirador se hizo trozos más rápidamente. La moldura no es de madera, es de resina. 
Pero hay que verlo con los ojos que lo veo yo. Ahora mismo, las puertas y las gavetas, tras lijarlas, están pintadas con una imprimación acrílica. Mañana lijaré el resto del mueble y pasará por el mismo proceso. Y, entonces, empezará lo divertido. El fondo lo pintaré del mismo color de la pared: un turquesa muy claro. Sólo me queda decidir el color de las molduras (algo discreto tipo blanco roto -como los muebles de la cocina) o algo escandaloso (rojo-naranja-coral). Comprar las patas. Elegir los tiradores y las teselas. Ver qué hago en el interior: ¿pinto? ¿cubro con papel? Y en esta parte tu ayuda será inestimable. ¿Qué me sugieres?

¡Feliz fin de semana con flores y sin pesadillas con mi bestia!

jueves, 15 de marzo de 2012

Transformación de bonita a fea (I). Pero resurgirá de las cenizas...

Me gustan las entradas de transformaciones o de antes y después, es decir, aquellas entradas donde muestran  un mueble, habitación o casa en un estado lamentable (viejo o pasado de moda o muy deteriorado o todo a la vez) y, a continuación, la transformación que ha sufrido. A veces aparecen los pasos que se han seguido, a veces sólo el resultado final, que suele ser grandioso. Lo viejo se hace nuevo, lo pasado de moda se actualiza y lo deteriorado se recompone. Lo que hoy les muestro es una transformación pero a la inversa, de bonito a feo, de recompuesto a deteriorado. 

Comienza la historia: ¿Recuerdan estas fotografías?




Podrán ver más fotografías aquí. Titulé a esa entrada "Hogar de fin de semana". Es mi lugar de escapada durante los fines de semana. Bueno, era, porque ahora está así:





Hemos descubierto que las tuberías comunitarias de entrada de agua cruzan por los salones de todos los pisos. Son muy viejas y tenían microporos por los que se estaba filtrando el agua y arruinando el techo del piso que está debajo del mío. Ese piso está vacío por lo que tardaron mucho en darse cuenta. Esto ha supuesto que ahora tenga una escombrera en el salón y todos los muebles acumulados en las dos habitaciones. Pero, pasado el susto inicial, he decidido hacer de la dificultad virtud y voy a quitar el papel de las paredes, un papel de esos que imitan gotelé y que se pintan encima. Prefiero la pared lisa. Y luego, a decidir los colores.

¿No me digan que la transformación no es original? 

Esta es sólo la primera parte. Como el Ave Fénix renacerá de las cenizas (escombros, en este caso). Espero.

domingo, 6 de noviembre de 2011

Tres transformaciones

Hoy les muestro tres formas fáciles y baratas de actualizar la decoración. Estas tres transformaciones las podemos hacer nosotr@s con un poco de maña y sin gastarnos mucho dinero.

I. Sillones modulares retapizados
¿Recuerdan esos sillones formados por módulos (con o sin rinconera) que estuvieron tan de moda hace mucho tiempo? No sólo estuvieron en las casas, sino que sobrevivieron en entornos de trabajo: bancos, oficinas, consultas de profesionales. Eran ligeros, se podían separar y recolocar en cualquier sitio y, supongo (en casa nunca los tuvimos) que no eran caros. Pues he encontrado esta forma de renovarlos. 

Visto aquí
¿No les parece que quedan muy bien cambiándoles el tapizado y combinando las fundas de cada uno de ellos? Lo cierto es que no me gusta como quedan los dos últimos de la derecha (el blanco y el azul), pero me puedo imaginar el resultado con otras telas en tonos que combinen con los otros tres módulos (marrón oscuro, rosa o verde, serían buenos candidatos).

II. Un puf como una bala de heno.
Si tienes un puf con el tapizado un poco estropeado o si quieres comprar uno sencillo y darle un toque original ¿qué te parecería hacerle una funda con un tejido parecido a este? Estos de la fotografía pueden usarse en el exterior.

Visto aquí
III. Rosetones de escayola de cualquier color y en cualquier sitio.
Cuando cambié la decoración de la sala donde tenía la televisión y transformé esa habitación en comedor, cambié también la lámpara. Para la que iba a colocar necesitaba un rosetón. En casa siempre los hemos pintado del mismo color que el techo, pero esta vez lo pinté en el color de de la parte superior de las paredes. 


Pintados en los colores que nos apetezca o combinen pueden ser un objeto decorativo. Este efecto decorativo se acentúa si no los colocamos en el techo sino en las paredes. Aunque los nuevos rosetones de poliestireno expendido son muy ligeros y sólo hay que pegarlos, les recomiendo los clásicos de escayola, porque son mucho más baratos y pueden colgarse como si fueran cuadros.


Visto aquí

jueves, 27 de octubre de 2011

Todo es mejorable... pero todo tiene un límite.

Cuando ves muchas imágenes semejantes y a mucha gente opinando favorablemente acerca de algo, el ojo y tu opinión se va conformando a lo que Locke llamaba 'la ley de la moda' [en mucho casos por encima de "las leyes de Dios o las del juez" (Ensayos sobre el entendimiento humano,, 1894)]. El reproche de los otros por no seguir tal ley influye en los gustos y opiniones, pero, generalmente, la transformación paulatina de la opinión es sincera y terminamos firmemente convencidos de que lo que hace diez años no nos gustaba, ahora se ve más bonito, de otra manera, incluso podríamos decir en nuestra descarga que 'no es exactamente igual', 'tiene otro aire', 'otro estilo', y lo llamamos 'vintage' o 'rústico actualizado'. Nunca diríamos que la pintura de la mesa está 'desconchada' sino que la hemos envejecido con la técnica del decapado, tampoco diríamos que los muebles blancos están sosos, ni que la ropa de cama con encajitos y puntillas son ñoños, simplemente es 'shabby chic'. Ahora los sacos de papas con olor a bodega se usan para tapizar butacas de estilo clásico y mi abuela no se lo creería si viera como los sacos de harina de la panadería donde trabajaba mi abuelo, que ella blanqueaba y bordaba para hacer bolsas para el pan y manteles que luego vendía, ahora cuestan un pastón en tiendas que decoran las estanterías donde los exponen con cintas de madroños. Todo de lo más chic.
Me he quedado muy sorprendida cuando, buscando páginas que mostraran antes y después, esas alucinantes transformaciones que con un poco de imaginación (y de dinero, en la mayoría de los casos) crean bellos lugares, he encontrado baños en los que confundí el antes con el después. Lo oscuro se sustituyó por lo claro, las maderas barnizadas se lacaron, el color dorado dio paso al plata y fotografías caseras se sustituyeron por unas maravillosas imágenes preparadas por expertos. Esos fueron los cambios fundamentales. 
Todo es mejorable, sin duda, y un baño funcional y bonito puede ser un baño funcional y lujoso. Y un baño funcional y lujoso puede ser un baño funcional, lujoso y a la moda, pero todo tiene un límite ¿o no? Creo que me quedo con los baños que me gustan, aunque no sean ni lujosos ni a la moda. Pero ¿hay alguna forma de controlar que el ojo y la opinión se modifique y que lo que te guste no sea lo que está de moda? Lo dudo.

Caso I
Antes
Después
Caso II
Antes
Después
Caso III
Antes
Después
Caso IV
Antes

Después
Caso V
Antes
Después
Caso VI
Antes
Después
Caso VII
Antes
Después