Cuando empecé en vena recicladora y reutilizadora, más con ánimo de aficionada a las manualidades que con ánimo ecologista, es la verdad, pensé que era una pena tirar las latas de leche condensada y esto es lo que ha pasado:
No crean, no llevo mucho tiempo guardándolas. No llega a dos meses. El problema es que tardamos más en gastarlas que en reutilizarlas y se acumulan y se acumulan... Mi objetivo era usarlas para, aprovechando sus tapas, guardar pequeñas cosas en ellas (¡uf, cuánto me ha costado pensar en este uso!). Eso sí, tras un proceso de tuneado mezclando todas las técnicas que conozco. Por ahora sólo he hecho dos: con decoupage, pintura, telas y goma eva.
Todavía quedan muchas por reciclar... Así que toda idea es bienvenida.
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Pero hoy es viernes y les deseo un feliz fin de semana con flores... en lata de leche condensada. No podría ser de otra forma.