Mi madre dividía sus labores de crochet en dos tipos: rosetas de perlé y rosetas de lana. Me explico. Las rosetas de perlé eran las que hacía con hilo blanco de algodón (pensaba hasta hoy que sólo existía en blanco, porque nunca la vi tejiendo en otro color). Con esas rosetas (a veces eran largas tiras, no rosetas) hizo muchas colchas, algunas de las cuales tengo yo. Con esas rosetas también hizo tapetes o pañitos que cubrían todas las mesas (la consola de la entrada, tres en el aparador, la mesa del comedor y el respaldo y los brazos de unos sillones. ¿Recuerdan cuando estos tapetes estaban en todas las casas y por toda la casa?
El otro tipo de rosetas eran de lana. Ahora resulta que las llaman 'grannies squares', incluso donde no se habla inglés, y con ellas hizo muchas colchas. Cuadrados de colores diversos, cuya última vuelta en negro las enmarcaba como en un damero. Mi madre las contaba, una y otra vez, para ver si ya tenía suficientes para la colcha. A esas colchas siempre acompañaba un cojín. Nueve rosetas más.
Hizo tantas y me regaló tantas que me cansé y hace mucho que no pongo ninguna de ellas en la cama. Me gusta verlas en los blogs y verlas en las camas de los demás, pero yo tuve una sobredosis. Y después de verlas en tantos blog, las neuronas donde tengo archivados estos recuerdos se han activado recurrentemente lo que hace que, arriesgándome a tener un ataque de alergia, las saque del altillo y se las muestre.
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| Esta es de tiras, no se rosetas |
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| Detalle de los tirabuzones que rematan la colcha |
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| Esta colcha me parece muy original. No es de rosetas ni de crochet, es con dos agujas. Se hacen cuadros dejando todos los colores oscuros a un lado y los claros al otro. Así, al montarlas quedan a rayas diagonales. |
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| Esta mantita la hice yo y el cojín lo hizo Carmeli, mi cuñada (algunas de las cositas que hace). Sólo conozco una persona que haya hecho más colchas que mi madre: Carmeli. Yo tengo dos o tres y varias mantitas. |
Creo que lo mejor para mi alergia es que las vuelva a guardar (ya pondré alguna cuando llegue el invierno) y me quede con las versiones actualizadas de esas rosetas, de perlé y de lana. Lo nuevo, aunque sean actualizaciones de lo viejo, te modifica el ojo y la neurona, y a mí me sorprende mucho.