Este pequeño edificio de 55 metros cuadrados es la residencia familiar del diseñador Yann Falquerho. Los tonos más oscuros de grises, las letras, los cerramientos metálicos le dan un toque industrial a la entrada, que se suaviza en el salón con los tonos blancos y beige de los tejidos y de los muebles. El maniquí y la lámpara con pie de madera dan un aspecto cálido que compensa la frialdad del gris oscuro en las paredes. En la cocina, la pared roja y los detalles de color alegran el espacio. En los dormitorios, la gama de colores y los paneles de madera que recubren la pared trasmiten un aire nórdico, limpio y sobrio.
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