En agosto del 2010 fuimos a Lisboa. No era el primer viaje, pero descubrimos algunos sitios que no conocimos en los anteriores. Por ejemplo, estos tres café/restaurantes. En cada uno de ellos me gustó algo no sólo culinario sino también decorativo.
El primero es el Pois cafe, en la Rua Säo Joäo da Praca, 95 (encontrarás más fotos aquí y aquí). Recuerdo una decoración bohemia, con mesas y sillas desparejadas, tapicerías desgastadas y con mucho color.
Mi segunda recomendación es el Royale Cafe (Laro Rafael Bordalo Pinheiro, 29). Fue una recomendación de la guía de viajes que compramos. La comida es excelente. La decoración sencilla y muy funcional. Y el patio trasero es tan pequeñito que las plantas las han colgado de la pared, formando un precioso jardín vertical. En las fotos lo verás al fondo.
Esta foto de Royale Cafe es cortesía de TripAdvisor
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| Royale Cafe |
Por último, mi tercera recomendación, con aires franceses, Infusäo Crêperie, en Rua da Trindade, nº 7. Unas creps exquisitas (me encantan las de trigo sarraceno) y muy buen servicio. La decoración sencilla y agradable. La cocina está delimitada por un arco con una inmensa pizarra al fondo anunciando la carta. En su página en Facebook podrás ver estas fotos y muchas más.
Pero esta foto no podrás verla. Es del edificio que está (o estaba, no sé si seguirá ahí) justo enfrente. No fue el edificio el que me llamó la atención sino la frase que estaba pintada en su fachada. Dedicándome a la filosofía no podía dejar de mirarlo (y fotografiarlo).


















