Me gustan las entradas de transformaciones o de antes y después, es decir, aquellas entradas donde muestran un mueble, habitación o casa en un estado lamentable (viejo o pasado de moda o muy deteriorado o todo a la vez) y, a continuación, la transformación que ha sufrido. A veces aparecen los pasos que se han seguido, a veces sólo el resultado final, que suele ser grandioso. Lo viejo se hace nuevo, lo pasado de moda se actualiza y lo deteriorado se recompone. Lo que hoy les muestro es una transformación pero a la inversa, de bonito a feo, de recompuesto a deteriorado.
Comienza la historia: ¿Recuerdan estas fotografías?
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aquí. Titulé a esa entrada "Hogar de fin de semana". Es mi lugar de escapada durante los fines de semana. Bueno, era, porque ahora está así:
Hemos descubierto que las tuberías comunitarias de entrada de agua cruzan por los salones de todos los pisos. Son muy viejas y tenían microporos por los que se estaba filtrando el agua y arruinando el techo del piso que está debajo del mío. Ese piso está vacío por lo que tardaron mucho en darse cuenta. Esto ha supuesto que ahora tenga una escombrera en el salón y todos los muebles acumulados en las dos habitaciones. Pero, pasado el susto inicial, he decidido hacer de la dificultad virtud y voy a quitar el papel de las paredes, un papel de esos que imitan gotelé y que se pintan encima. Prefiero la pared lisa. Y luego, a decidir los colores.
¿No me digan que la transformación no es original?
Esta es sólo la primera parte. Como el Ave Fénix renacerá de las cenizas (escombros, en este caso). Espero.